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De los Templos a las Salas Digitales, Covid y Fe #AUnAño

Párrocos y sacerdotes han transitado del aislamiento en sus templos al uso magistral de las Redes Sociales, para sostener la fe entre sus feligreses, hoy convertidos en asiduos seguidores; ministrando bautismo, la comunión o incluso los Santos Oleos a la distancia y no sin pagar los costos, pues al menos 18 han muerto en Toluca por Covid19

NOTICIAS


De los Templos a las Salas Digitales, Covid y Fe #AUnAño



19 de marzo de 2021

Desde que inició la pandemia, el Padre de la Parroquia de Santa Ana Tlapaltitlán, un pueblo ubicado a las orillas de Toluca, comenzó a salir tímidamente en transmisión directa por Face Book reorganizando su misa diaria de las 19:00 horas; para octubre comenzó a dirigirse a la cámara y a entonar mejor sus alabanzas, hace dos semanas sacó completo el altar al Atrio e impartió al aire libre, en una transmisión dominical brillante bajo un cielo azul.

El “Padre Cesarín”, de la iglesia de Santa Barbara, ahí en el barrio bravo de El Cóporo, es uno de los más seguidos en la capital mexiquense, no solo hace transmisiones de sus misas en redes, también realiza círculos de estudio por FB y charlas que se alargan en reflexiones que buscan darle sentido a la pandemia; también y consciente del alcance de las redes y su magia, el Padre Cesarín da los buenos días, tardes o noches “según veas”, mientras que el Padre Adam Kotas, con más de 6 mil 200 seguidores, no solo imparte consejos y reflexiones centradas en la figura de Cristo, también recetas que le permiten interactuar con los mexicanos, pues su origen es Polaco.

En México y el mundo, los párrocos pasaron de las misas en los fríos y a veces vacíos templos a las salas de hogares, recámaras o cocinas, de miles de familias mediante el uso de los celulares, televisiones inteligentes y las redes sociales, para llevar un mensaje de esperanza y apoyo espiritual a las familias en medio de la pandemia.

#AUnAño de la crisis sanitaria y económica que desato el SARS-CoV-2, junto con el desconcierto y las perdidas en cadena que produjo, la fe buscó sus propios reacomodos. Incluso en las comunidades más pequeñas, los sacerdotes encontraron estrategias ingeniosas, aprovechando el más mínimo recurso tecnológico para acompañar a sus feligreses en esta nueva y en momentos dolorosa travesía.

Preparan el tripié, conectan cables, abren Facebook, sincronizan con YouTube, enfocan el teléfono y colocan el altar como de costumbre para celebrar la homilía pero ahora virtualmente, es así como cientos de Párrocos en Toluca, México y el mundo, han podido acercar la religión a miles de fieles ahí mismo donde se encuentren, ya que a pesar de lo duro que ha sido la pandemia, su fe se mantiene inquebrantable con la esperanza de que todo pasará y habrá mejores días por venir. Incluso ahora, intentan resignificar los impactos de la pandemia con nuevos aprendizajes de crecimiento humano.

Una vez que inicia la celebración, la interacción por parte de los fieles comienza, y es a través de los comentarios donde se pueden leer las plegarias y las peticiones que cada uno, de acuerdo a su necesidad manifiesta, creando así una comunidad virtual que incrementa su espiritualidad y que en algunos casos, como comentan los padres, reúne hasta unos 400 fieles en línea. Un sueño de cualquier Ministro.

No obstante, también salta a la vista el otro lado de la moneda, ya que esta comunidad se ha visto golpeado por los contagios y la muerte a causa de coronavirus.

Y es que, de acuerdo a los últimos datos del Centro Católico Multimedial, hasta este momento, en México se contabiliza un total de 172 Sacerdotes, 5 Obispos, 10 Diáconos y 7 Religiosas fallecidos debido a complicaciones por el SARS-CoV-2, en tanto que la cifra para la Arquidiócesis de Toluca, se estima asciende a los 18.

En esta ocasión, platicamos con tres eclesiásticos de parroquias ubicadas el centro de Toluca y Metepec, para conocer de qué manera han afrontado la pandemia desde su comienzo, y qué tan quebrantable o no, ha sido la fe de la comunidad a lo largo de ya un año de restricciones, olas pandémicas y Semáforos Covid.

Padre Carlos Rodríguez, manteniendo la fe a flote ante cualquier adversidad

Este clérigo al rente de la iglesia de “María de Guadalupe” en el centro de Toluca, reconoció que tuvo que adaptarse lo más rápido que pudo a los nuevos contextos que impuso la pandemia, incluyendo sobre todo las restricciones de movilidad y el cierre de templos que se decretó a la par para desacelerar o frenar los contagios.

Reconoció que todos se enfrentaron a retos importantes, como por ejemplo disminuir al máximo el contacto con la feligresía, pese a que el 70% de quienes acuden regularmente a las iglesias son ancianos o adultos mayores, lo cual no ha sido fácil para ellos.

Y como ese, han tenido que enfrentar otras circunstancias dolorosas y retos considerables, como por ejemplo atender las necesidades de las familias que buscan apoyo espiritual ante los decesos. En ese punto, muchos párrocos tuvieron que buscar alternativas, no sin correr riesgos.

Pese a ello, muchos padres también enfermaron por lo que sus compañeros buscaron medidas de acompañamiento para ellos. Nadie ha estado exento de pérdidas y restricciones.

Por eso sin duda algo que marco significativamente a este sacerdote, es la reacción solidaria que despertó la pandemia con los representantes de la fe católica, más aún por tratarse de una iglesia que se encuentra en el centro de la capital, donde los contagios se aceleraron por alguna razón a partir de septiembre del año pasado.

“En mi experiencia, cuando empezó todo esto de implementar las medidas de prevención, no faltaba gente que llegaba incluso con apoyos en especie: Padre, aquí le traigo un litro de gel antibacterial; Padre, aquí está el tapete sanitizante, qué más le hace falta. De pronto llegaba un pequeñito; Padre le traje un tapabocas, y este, con un osito o alguna figurita infantil en forma de calcomanía.”

Añadió que a pesar del cierre temporal de los templos, iglesias, salones de catequesis y todo espacio parroquial donde se daban grandes aglomeraciones de personas, la comunidad aun así, tenía el gesto de acercarse para preguntar por su bienestar y brindar apoyo en lo que requiriera.

Enfatizó que la prevención, desde el ámbito religioso y humano, también es una manera en la que se puede demostrar amor al prójimo.

Al inicio de la pandemia y como medida de prevención para todo el clérigo, por mandato del Arzobispo de Toluca, se asignó un número determinado de padres -no precisó la cantidad-, que cumplirían una función en específico; la visita al domicilio de los fieles para asistirlos en algunos sacramentos, como es el caso de la confesión de los pecados, o, si había algún familiar moribundo y solicitaba la unción, se le ofrecía.

A estos religiosos se les denominó, Padres Capellán.

Sin embargo, con el paso del tiempo, la pandemia superó esta estructura y los padres que ofrecían los Servicios Covid en la Diócesis, también se vieron afectados y comenzaron a enfermar, como sucedió con el personal de salud, servidores públicos, reporteros y otro tipo de trabajadores en riesgo, y por ello, según detalló el Padre Carlos, fue que cada eclesiástico en uso de su libre albedrío debió decidir acudir o no a los domicilios y pronto eso se convirtió en una decisión personal.

La otra opción por la que optó la mayoría fue ofrecer los sacramentos mediante una llamada telefónica, Zoom o Facebook.

Para llegar a este punto, los sacerdotes tuvieron en muchos casos que anteponer su salud y aprender a decir “No” a los fieles para salvaguardar su propia salud, sobre todo cuando les pedían acudir directamente a los domicilios cuando un paciente por COVID-19 estaba próximo a morir.

-¿Qué sentía Padre cuando tenía que hacer esto, como han tenido que lidiar con esta medida que tuvieron que adoptar para protegerse ustedes mismos? - Frustración; porque incluso con las amistades uno quisiera hacerse presente, y de algún modo me gustaría saberme inmune y hacerme presente, pero no puedo. Pero también sentía compromiso. Al ser empático con el dolor de la familia y orar por la persona enferma o la que murió, y por sus familiares, destacó.

Sobre el tema de la fe, le cuestionamos si de algún modo esta pandemia ha servido para reforzarla o se ha visto quebrantada y observar que son menos los creyentes. -Vamos a ponerlo así, hay mucha gente que por ejemplo, vive en una ranchería, casi casi en la montaña, que a veces vienen cada mes y algunas a veces, una vez al año a la celebración de la Misa, y es gente que le da a uno lecciones de su confianza y Su amor, aunque no venga a misa cada ocho días. Y hay gente que puede ser hasta de misa diaria y por sus actitudes, sus acciones y palabras, pues se desdicen, entonces vamos a definir la fe como ese ese acto de animarse a confiar en el Señor.

También recuerdo, que al inicio de la pandemia, en esas imágenes que comparten por WhatsApp, hubo una en particular que me llamó mucho la atención, donde estaba un diablito que decía, estoy muy feliz porque he logrado cerrar todos los templos, y a su lado estaba un angelito que responde, pues yo estoy todavía más feliz porque tú has logrado cerrar todos los templos, pero yo he logrado abrir una iglesia en cada casa”.


La naturaleza nos pasó factura: Pbro Wilfrido Montes de Oca

Para este clérigo de la Parroquia de San Juan Bautista en Metepec, la vacuna, ahora que ya se está aplicando a miles de personas, será de gran ayuda para evitar que se siga propagando el virus del SARS-CoV-2, y espera que esta esté al alcance de todos sin excepción.

- La solución a esta pandemia, también es el cuidado y atención que cada quien tenga con sus cuerpos, así como la interacción con las demás personas.

- Pero ¿Cómo le ha hecho cuando le piden acudir a los domicilios para confesión o brindar los Santos Oleos?

- Algunas veces las personas mienten, ven al familiar enfermo, y dicen, no tiene Covid-19, y ninguna enfermedad, solamente está mal, y lamentablemente nos hemos llegado a enterar que algunos de esos casos, el familiar efectivamente, tenía Covid-19, lo que resulta preocupante para nosotros.

Respecto al virus, opinó que ha sido el mismo ser humano quien ha ocasionado mediante sus acciones, su incongruencia y su descuido a la naturaleza, la crisis sanitaria que nos aqueja y que está cobrando con creces la vida de millones de personas alrededor del mundo.

“Estos virus ya existían, no podemos decir que no, y al final del día, poco a poco hemos terminado con los ecosistemas de muchas formas de vida, entonces, las especies que habitaban en dichos hábitats que hemos extinguido, tuvieron que buscar otros espacios para vivir, y muy probablemente a través de estas circunstancias es que haya surgido este virus”, expresó.

- Desde su perspectiva, ¿Qué le ha dejado esta pandemia a los fieles?

- Una oportunidad para los humanos, porque estamos muy mal, se habla de una nueva normalidad y nos estamos acostumbrando a hacer cosas; usar el tapabocas, gel antibacterial, sanitizante y la sana distancia. Pero la pandemia tiene que darnos oportunidad para reestructurar nuestra naturaleza humana, la manera de pensar, de sentir, e incluso la manera de relacionarnos con los demás, pero también nos hace damos cuenta que la vida es muy frágil y muy débil…”

En cuanto a la fe, el padre Wilfrido aseguró que la pandemia le ha dado oportunidad a todos desde sus trincheras de mejorar sus circunstancias y contextos, y aunque los espacios parroquiales cerraron temporalmente, se sigue teniendo casi la misma feligresía que se tenía antes de la pandemia.

Los números a estas alturas son significativos ya que por ejemplo las misas de los días domingo han registrado incluso más audiencia o asistencia que las ceremonias presenciales, en algunos casos hasta con 150 asistentes que celebran la misa mediante Facebook, a veces con la reunión de familias completas, que han hecho de las misas en línea su punto de encuentro, lo que para los sacerdotes ha sido totalmente alentador.

Al igual que el Padre Carlos Rodríguez, destacó el peso que ha tenido la toma de consciencia de los fieles sobre la vida misma, invitando a aprender a vivir de manera saludable y a ser agradecido con lo que uno tiene.

Por último, exhortó a la ciudadanía a no bajar la guardia, y aunque estemos en Semáforo Naranja, solicitó que sigamos usando el cubrebocas, manteniendo la sana de distancia, portando gel antibacterial y acatando todas las indicaciones de precaución emitidas por las autoridades sanitarias.

El cuidado humano incluye la dimensión espiritual: Virgilio Sandoval

La última opinión corresponde al sacerdote Virgilio Sandoval del Santuario de Nuestra Señora de La Merced.

Le pedimos su opinión sobre aquellas personas que no están en disposición de recibir la vacuna:

“Aun cuando se ha cuestionado la moralidad de esta yo creo que si estaría dispuesto a vacunarme cuando sea mi turno”, señaló el Padre que sirve en una de las iglesias con mayor tradición en la capital mexiquense, la de Nuestra Señora del Carmen.

- ¿Cómo ha sido la pandemia para usted, qué le representa y cómo la enfrentado?

- Para muchos ha sido un invento del gobierno, y existe la pluralidad de pensamientos muy respetable, pero lo que si podemos constatar es que, hoy en día, ese virus ya tiene nombre… este es el de un conocido, un amigo, y en otros casos más cercanos, el de un primo o un hermano, tú papá o un tío, eso ha sido muy doloroso.

Pese a ello y #AUnAño de que se registró el primer deceso en México por coronavirus, el Padre Virgilio considera que la fe se ha expandido en estos tiempos de crisis, pues aseguró que en los últimos meses, observó cómo cada vez eran más las personas que se acercaban al atrio de la iglesia para realizar sus súplicas ante Nuestra Señora del Carmen.

En este sentido hizo una invitación a la población para tener cuidada su alimentación y la mente, debido a que muchas veces le dedicamos demasiado tiempo a cosas vanales y no benefactoras, o por otro lado, en el caso del trabajo tendemos a anteponerlo sobre otras cosas, olvidándonos de lo realmente importante, como la familia, nuestro acervo cultural, y el ejercicio físico y espiritual.

Consideró además que la pandemia y sus restricciones al contacto humano, no deberían ser un impedimento para que las personas mantengan el contacto. Menos ahora en que hay tantas formas de manifestar los afectos e incluso de hacer misas vía remota. Lo importante es “estar”, advierte.

“No por la distancia física también se tiene que dar la distancia emocional, ahí está el teléfono, comuniquémonos con la familia, con los amigos. No necesariamente tenemos que darnos el abrazo, pero muchas veces nos justificamos; no visito a mi familia por la pandemia, no veo a mis amigos por la situación actual, y pues sí, respetando las medidas precautorias y la sana distancia tratemos de estar un tanto más cercanos”.

Pero incluso el Padre fue más lejos, la pandemia debería ser una oportunidad para convertirnos en mejores personas.

- En el aspecto económico, si tu hermano está necesitado, trata de apoyarlo, y en la parte de la fe, ora por tus seres queridos. Aquí en el templo, se ha tenido mucha cercanía con personas que han perdido un ser querido mediante llamadas telefónicas y videollamadas. Y cuán sorprendente han sido estos casos que en una ocasión, mediante una videollamada, una familia reunida en una misma casa me mostró frente a la cámara alrededor de unas cinco urnas donde yacen los restos de sus seres queridos, y es difícil el tener que animarlos a través de una pantalla de celular, qué más quisiera que estar ahí, pero no puedo, señaló.

Finalmente, ahora que ya se aperturaron las parroquias, ¿Considera que el aforo de personas ha incrementado, o por el contrario ha disminuido?

- La respuesta ha sido muy positiva, hemos visto en el caso del Santuario de Nuestra Señora de la Merced, que las personas que vienen a la celebración de la misa lo hacen con un deseo de participación en la Sagrada Eucaristía, que ojalá no sea solo una parte sentimental y cuando volvamos a la normalidad se olvide.

Exhortó a los feligreses a cuidarse, primero, en el aspecto corporal; la alimentación, el sueño y sobre todo, el no caer en excesos que puedan perjudicar nuestro bienestar a largo plazo, en segundo lugar, el aspecto racional y emocional, incrementando nuestro intelecto y con ganas de saber más de todo, y en tercer lugar; la parte espiritual, donde invitó a la población a estar cerca de Dios.



Ma. Teresa Montaño y Víctor Manuel Jiménez

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