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octubre 31, 2026

Ya le perdí el miedo a la muerte… de verla tanto

Don Socorro ha sido sepulturero 40 años, ha visto tantas veces de frente a la muerte que ya nada le asombra y hasta consejos da para afrontarla

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Ya le perdí el miedo a la muerte... de verla tanto


 


1o de noviembre de 2026


Don Socorro lleva 40 años ejerciendo de sepulturero en el panteón de Santa Ana Tlapaltitlán, donde ha conocido los secretos más importantes para ser eficiente en este oficio y hasta conoce, incluso, los raros ciclos de la muerte como por ejemplo los meses en los cuales hay más decesos -desconoce la razón- y los tiempos que le lleva a la naturaleza procesar los restos de una persona.

Asegura que ha visto tantas personas fallecidas, tantos dramas y dolor a causa de las pérdidas en las familias que asegura que ya le perdió el miedo por completo a la muerte pues sabe que todos estaremos ahí algún día.

Entrevistado en su puesto de trabajo y a solo unas horas de la víspera del día mayor de los Santos Difuntos, don Socorro asegura que este año se ha registrado mucho movimiento en el camposanto desde una semana antes de la fecha principal para recordar a quienes se nos adelantaron, y que afortunadamente esto es bueno para él y su familia ya que le permite tener mayores ingresos.

Particularmente en los festejos de este año, la tarifa de los trabajadores de los panteones, al menos de la capital, para limpiar tumbas, va desde los modestos 50 pesos, hasta los 250 pesos cuando los sitios no han recibido mantenimiento regular y requieren más esfuerzo y horas de trabajo, debido a lo cual pide que se tenga en cuanta esta consideración para quienes buscan estos servicios.

Con 40 años en este trabajo, todos en el mismo camposanto, Socorro cuenta con el reconocimiento de la comunidad, tanto que le ha tocado trabajar para sepultar desde al bisabuelo, al abuelito y hasta hijos o tíos de un mismo núcleo familiar, algo inusual para los sepultureros que no siempre permanecen en el oficio por tanto tiempo.

También cada 1o y 2 de noviembre, cuando las familias se reúnen no en torno a una mesa, sino en torno a una tumba, Don Socorro es invitado para compartir alguna copa o taco, incluso asegura que ya conoce algunas de las familias que llegan con "más ambiente" al cementerio para pernoctar junto a los entierros de sus seres queridos. Por eso la fecha se vuelve mágica en esta zona, ya que se caracteriza por jornadas que pueden llevar 24 horas de acompañamiento en las tumbas.

En Santa Ana Tlapaltitlán al menos, asegura don Socorro, la visita para la pernocta inicia desde el 1o de noviembre, pero no en la noche sino en el día mismo, y los familiares se van turnando en algunos casos, para acompañar a su difunto por horas y horas enteras. Algunos llegan con música y bebida, y otros introducen hasta tacos y botanas.

Don Socorro lleva tantas jornadas de este tipo -40 para ser exactos- que piensa que hay que perderle el miedo a la muerte como él ya lo hizo. Ya nada le sorprende de ella, asegura, y así debería ser para todos, sostiene.

-¿Hay algo que todavía le impresione de la muerte?

Nada, nada, nada dice categórico Socorro... no ya me hice a la idea de que ahí voy a quedar.

- ¿Entonces ya nada le da miedo de ella?

Pues es que ya estoy acostumbrado a ver a ese tipo de cadáveres que están ya nada de nada... puros huesitos, que yo digo, pues así voy a quedar.

- Y entonces ¿Qué le diría a la gente, usted que ha trabajado con el tema de la muerte toda su vida, les daría algún consejo en este día tan especial?

Pues que hay que tenerle mucha fé a uno mismo de que nos vamos a quedar ahí sin miedo... sin nada. No tener miedo. Cuando nos va a tocar, nos va a tocar, hay que vivir el último día de nuestra vida como si ahí fuera...





 

Ma. Teresa Montaño


Staff Redacción

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