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Claves de la Derrota del PRI en Edomex en 2023, ¿De verdad perdió?

El hartazgo, el abandono de la gente y la extendida corrupción podrían estar detrás delderrumbe electoral del PRI en 2023

NOTICIAS


Claves de la Derrota del PRI en Edomex en 2023, ¿De verdad perdió?


Corrupción en Edomex
Las claves de la derrota del 2023br/>


FRAGMENTO

Para el periodista Macario Lozano si bien el PRI comenzó a dar signos de debilitamiento desde tres lustros antes, hay al menos dos condiciones que fueron determinantes para la caída en 2023 del Grupo Atlacomulco: el alejamiento del PRI en Edomex de las causas ciudadanas y los excesos de sus últimos gobiernos. El PRI dejó de servirle a la gente como agente de cambio y mejora para la población. Eso era claro.

Entrevistado en el restaurante el Biarritz donde cada día reporteros y columnistas locales se reúnen para tomar café y ponerse al día, Macario hace un análisis profundo, en medio de los ruidosos choques de vajillas.

-¿Cuáles crees que fueron las claves de la estrepitosa derrota del PRI y sus aliados en las pasadas elecciones?, le cuestionamos a quien es sin duda una de las mentes más brillantes –y éticas- del periodismo local.

- Fundamentalmente yo creo que fueron el alejamiento del PRI de la población… la desatención a sus problemas, porque el PRI todo mundo sabe que el PRI siempre ha sido corrupto, pero antes, además de que era corrupto cuando menos también resolvía problemas y estaba cerca de la población, es decir antes los pueblos pequeños tuvieron luz, tuvieron drenaje, redes de agua potable, hacían eso, entonces es que a partir de Peña, incluso en la segunda parte de la mitad del gobierno de Peña, si no es que desde el principio, todo eso se perdió, ya nada más robaron-, asegura el periodista que con casi 80 años, es uno de los testigos mejor documentados sobre el ascenso, el cenit y el derrumbe electoral del priísmo y sus élites.

-Entonces por eso el estado se cayó como no te imaginas y hay cosas que no se notan, pero que son muy ilustrativas de lo que pasó en el Estado de México, por ejemplo el Estado tiene como el 14% de la población nacional y ni siquiera se da cuenta la clase política mexiquense priísta de que ellos se jactan de que aporta el Estado de México cerca del 9% del Producto Interno Bruto (PIB), son cifras y comparaciones que no impresionan porque no son de alto impacto pues, pero si somos el 14% -de la población-, para que estés a nivel de productividad del promedio nacional que tampoco es muy alto tienes que tener el 14% -del PIB-, pero si aporta menos del 9%, imagínate cuánto le falta para estar en el promedio; entonces eso quiere decir que por eso hay una pobreza extrema muy profunda y muy grande, por eso, porque la actividad económica se cayó mucho en el Estado de México, ya no es la potencia que fue; hasta eso se desatendió me refiero a las condiciones de vida de la gente, por un lado, se desatendió el desarrollo económico, no hubo políticas públicas de Estado que vieran el desarrollo, eso lo ganaron otros estados y aquí hay una “desindustrialización” es decir, muchas industrias se fueron y aquí llegó a ser vanguardia y motor de la industrialización en el país, sobre todo en la década de los 50´s que se asentó mucho con Hank González y todavía Alfredo del Mazo (Alfred II), pero todo eso se perdió –insiste-, entonces la consecuencia de eso es que la gente se sintió abandonada, y lo estaba- destaca Macario, sintetizando y documentando con rigor, justo como escribe sus columnas, buena parte de lo que llevó al PRI al fracaso del 4 de junio del 2023.

-Simplemente dejo de dar resultados, y desde hace mucho- sostiene el destacado periodista.

Macario recuerda que antes de la llegada de Peña Nieto al poder, había audiencias públicas y giras de trabajo en las cuales los mandatarios compensaban de algún modo la corrupción que iba en aumento, con la búsqueda si no de un contacto regular con los ciudadanos, al menos cuidando la conexión social entre el gobierno y el partido.

“Todo eso se perdió –sostiene el reportero de origen guerrerense-, entonces la consecuencia de eso es que la gente se sintió abandonada y lo estaba, no solamente era sentirse”.

El fundador del pequeño pero crítico e independiente semanario “El Espectador” que circula en la capital y que puntualmente reparte el propio Macario en mano, recuerda que antes, durante el esplendor del priísmo local, había audiencias públicas y la gente venía libremente, planteaba sus problemas y los atendían, o al menos lo intentaban.

-¿Qué si eran corruptos?, sí eran corruptos, no solo los del Grupo Atlacomulco, todos eran corruptos… y lo eran todos los priístas de los 30 estados y todos los territorios incluido el Distrito Federal”- sostiene el analista, pero también advierte que aun así “el partido mantenía una conexión con la gente y le daba peso”, pero luego ese eslabón social se perdió”, asegura.

Desde su perspectiva se llegó a un punto en la entidad mexiquense de que “todo eso se difumino, quedo en el pasado”, aunque estimó que esta ruptura entre el partido y la gente quedó más en evidencia durante el gobierno estatal de Enrique Peña (2005-2011).

Lozano considera que a la postre lo que provocaría este desapego y desinterés por las causas y sentires ciudadanos, sería a su vez el cansancio y hartazgo de la gente. “Cansaron a la gente”, punto.

Entre más chasquidos de vajillas, murmullos del radiopasillo del día, chismes post electorales y golpes de cubiertos contra las tazas con más café –de ese malísimo que se sirve ahí-, pregunto si habrá sido la desatención social únicamente, o cuales serían las otras razones del derrumbe del 4 de junio.

Macario no lo piensa tanto, asegura que el PRI del Estado de México se alejó de la gente y fue correspondido, el affaire de 80 años, que con Peña Nieto daba muestras claras de recelo, entró en crisis. Pero no les importó, advierte.

“Así como el PRI abandonó a la gente, así como los gobernantes del PRI abandonaron a la gente, también la gente abandonó al PRI, le correspondieron… y se expresó en las urnas”, sentencia Lozano entre esos giros lapidarios que sorprenden por su contundencia.

-Crees que este abandono social, casi mutuo, fue reciente o ya venía de más atrás, preguntamos intentando ahondar en el análisis.

- Creo que es a partir de Peña, de su gestión estatal –no federal-, porque incluso con Arturo Montiel Rojas la gente seguía al PRI y el PRI todavía resolvía problemas sociales… ¿Que era corruptos?, sí eran corruptos como siempre pues, pero todavía resolvían y después solo les quedó lo corruptos- destaca Macario entre las risas que desata ante lo descarnado pero real de sus conclusiones.

-Ante esas condiciones era obvio que iban a perder, y no solo eso –advierte-, terminó perdiendo junto con el PAN y con el PRD –imagínate, me dice-, ya no fue solo la derrota del PRI, el PRI perdió aún con el apoyo del PAN, su adversario ideológico histórico y con el PRD también, su otro adversario ideológico –en teoría-. A pesar de eso perdieron, reitera Macario y cuestiona como sentencia final: ¿Cómo estaría la gente de inconforme?

Macario fue socio fundador y corresponsal del diario Uno Más Uno y es a la fecha, un prominente e influyente periodista de la entidad, podría decirse sin lugar a dudas que fue un avanzado en su época al hacer escuela en el periodismo de datos cuando el termino ni siquiera se había acuñado para describir o definir ese tipo de reporteo basado en la documentación de los fenómenos, a partir del dato duro, la numeralia y los cálculos matemáticos.

También es ampliamente reconocido por sus altos niveles éticos, formación universitaria (UNAM) y aguerrido defensor de los derechos ciudadanos y la libertad de expresión.

No solo eso, Macario adelantó en cada época que transitada, fue el primero que se lanzó a diseñar un programa crítico frente a cámaras, cuando el Youtube era una plataforma rudimentaria y los llamados “yutuberos” ni siquiera existían. Su programa crítico semanal se difundía mediante otras plataformas de internet que fueron precursoras de aquel y los videos que grababa y reproducía en copias de CD´s, se compartían y distribuían casi clandestinamente de mano en mano.

Así buscaba apoyo para solventar su trabajo de análisis crítico; los programas de media hora los realizaba al lado de la periodista Violeta Huerta – yo ocasionalmente-, con producciones casi caseras, una cámara enfrente, una mesa con dos sillas y va con todo…

Quienes pasamos por su rigurosa formación práctica, conocimos –y sufrimos- su exigente dirección en el Ocho Columnas; así adquirimos una escuela que da predominio al dato duro “seco y meco” como vocación cotidiana antepuesta al periodismo de “declaraciones” que aún predomina en los medios locales (excepto en el caso del periodismo de opinión); la auto-exigencia, la formación continua, la ética como racero propio, la competencia por la exclusiva y la vacuna contra el miedo al poder.

Así nos curtió Macario.

En medio del ruido aquel que antecede a la preparación de la nueva oleada de comensales, segundo turno en El Biarritz, después de la tanda de desayunos y almuerzos trasnochados, le pregunto a Macario si el derrumbe del Grupo Atlacomulco en las pasadas elecciones será temporal o es definitiva, si cree que sea un hecho su disipación como mafia política.

-Si se les fue la gente cuando eran gobierno, como opositores imagínate que le pueden ofrecer –a los ciudadanos- por una parte, dice, por la otra… no está el PRI acostumbrado a ser opositor-, sentencia.

A partir de lo anterior se aventura a pronosticar un “futuro negro” para el tricolor mexiquense, suponiendo que no haya traiciones de por medio o que quienes llegaron no sean los mismos, pero ahora vestidos de guinda…

Partiendo de este supuesto, asegura que “el PRI estuvo acostumbrado siempre a operar el mismo partido incluso como una dependencia del gobierno, con recursos del gobierno, entonces, todo eso ya no existe”, asegura.

Recuerda que era tal la simbiosis del PRI y los gobiernos estatales, que el edificio donde estaba la sede del tricolor en la calle Vicente Villada hace muchos años, en realidad era un edificio propiedad del gobierno del Estado de México.

Pero ese PRI, asegura, sí gestionaba y sí le hacían caso.

-Claro a veces de acuerdo mmm, pues… como las peleas arregladas, o sea decían tú gestióname esto y yo hago aquello, pero al final resolvían cosas y uno decía, ah bueno pues resuelve cosas de la gente y está trabajando, pero después ya no les importó nada- señala el periodista recordando el cinismo al que llegó el partido y los gobiernos más recientes. Ya nada les importaba, dice, solo robar.

Macario recuerda como símbolo de ese divorcio con la gente, que fue el propio gobierno estatal el que introdujo las vallas en los espacios públicos, marcando así físicamente, su distanciamiento de la población.

Y es verdad, estas vallas irrumpieron en la estampa toluqueña una buena mañana de la mitad del gobierno de Enrique Peña y nunca se fueron.

Incluso con Eruviel Ávila las vallas comenzaron a coptar y cortar los accesos a los espacios públicos, hasta que llegaron a la plaza principal y se instalaron en caprichosas formas que limitaban en extremo el derecho a la libre manifestación, pero también al libre tránsito peatonal. De ese tamaño.

Y fue el 16 de septiembre del 2017, cuando Alfredo del Mazo no solo impuso un estado de “vallas” permanente en la Plaza Cívica, sino que asumió el poder detrás de filas y filas de estos artefactos que rodeaban por completo el Palacio de Gobierno. Del Mazo pintó su raya de vallas en relación al pueblo desde el día uno y así se siguió todo el sexenio completo. El oligarca no solo tenía un palacio, se amuralló detrás de vallas infranqueables y sordas.

“Ellos empezaron con las vallas, las vallas aíslan el poder público del pueblo”, resume Macario.

-¿Son muy simbólicas no?, le reviro picando más al periodista.

-Claro, claro son la separación, la división, el distanciamiento, el divorcio… los ciudadanos y ellos no estaban en la misma onda, los ciudadanos lo sabían-, agrega. También recuerda que de algún modo a Arturo Montiel todavía lo seguía la gente. Asegura que cuando ese mandatario salía de gira, la gente –dice- “de verdad lo recibía bien, la gente lo buscaba, se veía la espontaneidad, no se veía que estuvieran adiestrados, todavía me toco cubrir giras de él, pero después de él ya se perdió ese contacto con el pueblo y ahí están los resultados”, advierte.

Para Macario se antoja difícil que desde la oposición el PRI se restaure en el poder, que lo recupere tras su debacle de mediados del 2023.

-Imagínate sin dinero… el PRI sin dinero no puede ni sabe cómo hacer trabajo político- señala el periodista, quien también considera que si algo pudieran conservar los magnates del Grupo Atlacomulco es poder económico, porque todos se hicieron ricos-, advierte pero también admite que hay una clase empresarial vinculada al PRI que también es poderosa.

Eso es un hecho, advierte, pero ya no es lo mismo.

-Los políticos generalmente son generosos con otra gente con dinero público, de su bolsa no son generosos, tampoco los empresarios son generosos de su bolsa, ya estando en ese plan de es mío, ya no lo son- reflexiona Macario-, quien considera ahora poco probable que aquella clase oligarca que se enriqueció desproporcionadamente saqueando los fondos de los presupuestos, intente ahora jugar a la inversa para recuperar el poder que se les fue de las manos, probablemente para siempre.

Bajo la batuta de Macario, quienes llegaban al Ocho Columnas pidiendo una oportunidad aunque supieran nada de periodismo, eran sometidos a un estricto aprendizaje práctico del decano y había cosas que nunca se discutían, como la falta de datos duros, de fuentes fiables o documentales, que sustentaran las notas –bien contextualizadas.- por muy modestas que fueran.

No faltaban los “la haces de nuevo” mientras rompía en tus narices las hojas que entregabas y ahí mismo las lanzaba al bote de basura más cercano, luego de leer con exhaustividad, como si fuera el examen de vida del reportero, las notas. Era tan estricto que las rayoneaba y si ponías porcentajes o números sacaba su calculadora para verificar lo ahí puesto. Si no cuadraban los números, estabas en problemas, eso seguro.

En el camino muchos de esos pupilos se desviaron, no aguantaron, se desesperaron y buscaron el periodismo que deja ganancia. Macario no era de esos. Fue perseguido y vetado por los últimos dos gobiernos priistas –Eruviel y Del Mazo- y a la par nos convertimos en periodistas incómodos del régimen. Cada quien por su lado.

A pesar de su avanzada edad y en medio de la atroz pandemia que nos distancio por tres años continuos, sumado a mi secuestro y exilio, mi reencuentro feliz con Macario se dio recién en octubre pasado a las puertas de Palacio de Gobierno, donde nuevamente nos cerraron el paso y no nos dejaron entrar.

La última vez que lo había visto fue en fotos, cuando marchó llevando una pancarta con mi foto, en la que exigía justicia para mí (quiero llorar).

Hasta entonces, nos reencontramos en medio de ese tumulto de reporteros.

Queríamos ver el primer ensayo de “audiencia pública” de Delfina Gómez, pero había ordenes –inexplicablemente- de no dejarnos entrar. Ni siquiera respetaron la edad avanzada de Macario, de pie, en medio del tumulto y a plomo de sol frente a aquellas vallas infranqueables de un gobierno que se vende como diferente.

En fin, nos fuimos al Biarritz y ahí platicamos sobre esas claves de la supuesta derrota electoral del Grupo Atlacomulco, el perpetuo poder. Así lo confirmariamos pasado el 16 de septiembre del 2023. El Grupo Atlacomulco se impuso y actualmente controla la administración pública, la seguridad, más de 50 organismos autónomos y universidades públicas; los sindicatos y técnicamente todo.

Delfina Gómez agacho la cabeza, Horacio Duarte, también


ALTERNANCIA RETARDADA O NUEVO PACTO SOCIALbr/>
Para el analista y politólogo Gabriel Corona Armenta, lo ocurrido la noche del domingo 4 de junio del 2023 en el Estado de México fue una alternancia democrática retardada en algo así como 20 años, desde que Arturo Montiel Rojas, dice, pero sobre todo con Enrique Peña Nieto, se coptaron las izquierdas locales que entonces representaban la mayor oposición a un régimen que por entonces ya cumplía 80 años.

Se trataba de un régimen priísta agotado, pero al que se le dio vida extra por casi dos décadas más –o quizás más incluso-, por medios artificiales que implicaron necesariamente más corrupción.

Para este profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que vivió en carne propia el escarmiento de haber desafiado a un Estado corrupto hasta la médula, la alternancia electoral en el Estado de México ha llegado con retrasos y por lo mismo genera fuertes expectativas.

Entrevistado vía telefónica debido a su apretada y demandante agenda como profesor e investigador de tiempo completo en la UNAM y colaborador en diversos medios, Corona define así lo ocurrido en el impactante 4 de junio en la historia reciente de la democracia en México.

“En realidad esto es como la conclusión de una alternancia, pospuesta postergada por diversas maniobras de los gobiernos priistas desde hace muchos años; el agotamiento del sistema priísta se había dado al menos ya desde 1999 a nivel de la gubernatura verdad, cuando Arturo Montiel a través de su fuerza mexiquense y todas las trampas electorales que ya conocemos han realizado, pues lograron ahí imponerse a la candidatura de José Luis Durán y después pues tomar posición –de la gubernatura- gracias a la cooperación que hubo ahí de diputados el PRD, y después en el año un poco más adelante dividiendo la fracción del PAN en la misma Cámara de Diputados, entonces lo que ocurre 24 años después es en realidad como una alternancia en el poder pospuesta una y otra vez, gracias al fraude y al dinero. Usted sabe que el gobierno del estado particularmente Montiel gastó muchísimo dinero, después Peña Nieto para controlar a los opositores, para subordinarlos, e impedir que hiciesen denuncias sobre las múltiples irregularidades en el proceso electoral especialmente en 2017, cuando el PRI fue superado en número de votos, aunque con la coalición que hizo con el Nueva Alianza y el Partido Verde de entonces, pues logró superar la candidatura del Partido Morena”.

Corona también advierte, tras este apretado resumen de lo ocurrido en la política local después de prácticamente cuatro sexenios centrales del llamado Grupo Atlacomulco, que por lo mismo las expectativas son altas, pero sobre todo apuntan hacia romper esos sesgos que marcaron los modos mafiosos de hacer política en la entidad mexiquense, se refiere a la de combinar la política y los negocios, así como priorizar las grandes obras pero bajo concesión o como negocios que en realidad a quienes beneficia son a los grandes capitales ligados a las élites políticas.

-¿Qué significado y alcance tendrán estos resultados, cuál es su lectura?, le cuestionó.

¿Su significado…?, bueno pues se acaba una era de una política donde perversamente se han combinado los negocios y la política y donde los políticos del Grupo Atlacomulco y sus socios han ejercido el poder para enriquecerse, y han usado su riqueza para seguir ejerciendo el poder comprando voluntades y lealtades; y en cuanto a la expectativa es eso, justo que eso cambie, que los siguientes gobiernos lo hagan con una orientación más social, una orientación más hacia la gente, que cuando gobiernen no estén pensando en llenarse los bolsillos de dinero cómo ha sido la tradición del Estado de México desde hace muchos años, sino que estén pensando en la educación de la gente, en la en la en la salud, en la seguridad que es tan importante, que estén pensando en mejorar la infraestructura vial del Estado de México pero no con autopistas privadas y concesionadas, porque eso a la gente de escasos recursos no les resuelve sus problemas de movilidad para ir a sus trabajos, para ir a sus escuelas a sus puestos habituales… sino mejorando la infraestructura en general desde uso público gratuito, pues para toda la gente mejorando la red de transporte, generando más empleos, generando mejores hospitales, etcétera. Entonces creo que estamos ante un momento que puede ser refundacional en el sentido de que haya un nuevo pacto social entre gobernantes y gobernados, señaló Corona Armenta, quien además ha sido consejero del Instituto Electoral del Estado de México (IEEM), desde donde enfrentó y combatió activamente las élites operativas del poder descomunal del priísmo.

Sin embargo también alerta la posibilidad de que el PRI mexiquense se reconstituya rápidamente, ya que sin duda el partido en el Estado de México, constituye una potente organización política, de las mejores organizadas en todo el país, mientras que a nivel nacional también ha dado muestras claras de resilencia.

“Yo no creo que el PRI esté completamente muerto se le ha dado se le ha dado por muerto y enterrado desde hace muchos años sin embargo es un partido que ha logrado reconstituirse lo hizo, lo ha hecho una y otra vez. Lo hizo en 1988 después del enorme descalabro que sufrió Carlos Salinas frente a Cuauhtémoc Cárdenas, lo hizo después de 1997 a nivel del Congreso de la Unión; lo hizo acá en el Estado de México después de las elecciones de 2018 donde logró incluso tener más éxitos electorales que frenaron la tendencia digamos de arrasamiento de Morena… entonces me parece que el PRI del Estado de México es uno de los partidos mejor organizados, estructurados porque tienen cuadros muy bien preparados y que seguramente querrán seguir disfrutando del poder y bueno, esto desde luego si el nuevo gobierno –de Delfina Gómez- no lo hace bien, pues yo creo que podría tener una segunda oportunidad o hasta una tercera, porque la gente lo que está buscando es la solución a sus problemas y si hay quien se los resuelve seguirá votando por ellos y si no se los resuelve seguramente volverá a ver otras opciones y eso no se puede perder de vista, ni Morena ni ningún partido político que quiera permanecer en el gobierno durante muchos años con el consenso, con el apoyo y con la legitimidad de la gente.

Respecto al impacto que tendrían en 2024 las elecciones del Estado de México, Corona Armenta advierte que nada hay asegurado y todo seguirá siendo una moneda en el aire, pues si bien el PRI mexiquense tuvo el mayor descalabro en su historia, nada está escrito a favor de Morena, por lo que es probable y no que el tricolor logre reconstituirse y para ejemplificar esto cita la historia.

Explica que si se toman como referencia los comicios estatales de 1999 cuando Arturo Montiel se impuso sobre el panista José Luis Durán Reveles, hay que recordar que al año siguiente, en las elecciones nacionales del año 2000 el PAN, que peridó en Edomex, ganó a nivel nacional con Vicente Fox Quezada.

Posteriormente en el año 2005 Enrique Peña Nieto ganó en el Estado de México, pero la presidencia la retuvo Felipe Calderón en el 2006, mientras que en 2011 y 2012 el PRI logra ganar tanto en la entidad mexiquense con Eruviel Ávila Villegas, como con Enrique Peña Nieto en la presidencia de la República, de la cual desplazó al PAN tras dos sexenios de este en el poder máximo, explicó.

Recuerda que al siguiente sexenio el PRI retuvo la gubernatura en 2017 “aunque ya sabemos con todas las trampas y el terrorismo electoral que hubo”, pero no pudo retener la presidencia en 2018.

Por lo anterior Gabriel Corona advierte que el reposicionamiento del PRI en 2024 no está garantizado ni será en automático, pero tampoco está descartado.

“Depende de muchas condiciones de muchos factores no es en automático que quien gana la previa a la elección presidencial ya ganó porque además recuerden que el PRI arrasó junto con sus aliados en Coahuila porque ahí sí, si arrasaron y la votación quedó muy muy distante, a diferencia del Estado de México”.

Refirió para terminar que ningún partido queda descartado tras una derrota, pues también depende de los contextos “y el contexto se puede modificar en cualquier momento y depende de muchos factores”, lo que es un hecho es que al PRI no se le puede dar por muerto.  

 

Teresa Montaño


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